lunes, 8 de enero de 2018

Ya no, siempre sí.

Ya es un nuevo año y la gente comienza motivada con sus propósitos, echando la vista atrás para ver lo que ha conseguido con respecto al año anterior, con ganas de hacer muchas cosas...
 Yo no siento que sea tanto un nuevo año, tengo esa sensación más bien en septiembre pero es inevitable que en estas fechas nos pongamos a pensar en todo, y más aún en mi caso, que acabo de cumplir años. Tengo veintisiete y el otro día ordenando unas cajas vi mis diarios de infancia, adolescencia y los estuve releyendo un poco por encima. Es increíble lo que cambiamos con el tiempo sin darnos cuenta.

No voy a contaros mis propósitos para este nuevo año, se me ha ocurrido que os voy a contar las cosas que ya no soy o hago con respecto a años o meses anteriores:

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-Me alegra poder decir que ya he desterrado mucho lenguaje y expresiones racistas, nunca he considerado que ninguna raza sea superior a otra ni merezca más pero sin darnos cuenta hay miles de prejuicios, formas de hablar y demás actitudes de lo más racistas que yo ya no utilizo.
-He aprendido mucho más sobre feminismo y voy mejorando, nunca me había considerado machista ni por asomo, pero he cambiado muchas actitudes que sí que lo eran y que ahora me sorprende no haberlas visto de manera tan clara como lo hago hora. Ya no pienso ni digo que las mujeres somos más malas entre nosotras que los hombres, ni que somos más cotillas, envidiosas o criticonas.
-Ahora me considero más prudente y más calmada con mis opiniones, siempre he sido muy "pasional" a la hora de debatir o dar mi punto de vista pero he aprendido a contenerme porque no todas las personas ven un debate como algo sano, y (sobre todo por internet) se lo pueden tomar como un ataque o "ganas de pelear", por ello sólo debato con personas con las que tengo cierta confianza y que sé que les gusta y no se lo van a tomar a mal. A mí me encanta intercambiar puntos de vista y siempre me ha gustado que contestasen a mis publicaciones en redes sociales y yo hacerlo en las de otra gente, pero he aprendido que simplemente hay gente a la que no le gusta que le lleven la contraria en nada y se lo toman mal, así que ya no opino tanto ni digo en general cuando no estoy de acuerdo con algo y le ahorro disgustos a mucha gente.
-Ya no pienso que mi físico o el dinero sean tan importantes para mi felicidad. Así de simple.
-También tengo más autoestima. A lo largo de mi vida mi autoestima ha sido una montaña rusa, dependiendo de la época estaba alta o por los suelos. Ahora creo que tengo una autoestima correcta, quizá debería de quererme un pelín más pero comparada con otras épocas está genial y me encanta. Creo que no soy mejor que nadie a ningún nivel, pero tampoco peor.
-Ya no soy tan intensa, por suerte. He tenido todo tipo de épocas: cursis, intensas, de borde o chunga, de defensora de causas perdidas... en fin, como cualquier adolescente. Pero me alegra no ser tan intensa (aunque con este post que me estoy marcando no lo parezca jajaja).
- Me siento orgullosa de poder diferenciar con claridad lo que es amistad y lo que no, de saber qué cosas son inadmisibles en alguien que te quiere y qué cosas no lo son en absoluto. Es increíble echar la vista atrás y pensar en lo tonta que era y decir: ¿Cómo podía permitir eso? También estoy orgullosa de tener menos actitudes tóxicas, todos las tenemos, es un hecho (tanto para nosotros mismos como para los demás) pero las he mejorado muchísimo y siento paz mental.
-También he pecado de soberbia y he sido moralista, sin duda me he creído mejor que otras personas que se comportan,a mi modo de ver, de manera equivocada. No voy a mentir, no soy una persona cien por cien tolerante. Hay cosas con las que siempre tendré tolerancia cero y no tengo ninguna intención de cambiar. Pero (a base de hablar, leer y debatir) he aprendido a ver otras cosas desde otros puntos de vista y aunque no esté de acuerdo con ello puedo entender por qué son o piensan así, por tanto he mejorado muchísimo. Además también me he dado cuenta de que yo también cometo muchos errores que criticaría si fuese otra persona la que actuase así, por tanto creo que puedo decir que sólo me considero moralista con aquellos que hacen daño o maltratan directamente animales o personas sea de la forma que sea. Todo lo demás es relativo para mí y puedo "entenderlo" aunque no esté de acuerdo ni lo apruebe o piense que yo nunca lo haría porque desde luego es muy fácil ver la paja en el ojo ajeno.
-Ya no creo que en el humor todo vale. Esto me cuesta, yo siempre he tenido un humor muy negro y cruel, muchas cosas que me hacen gracia jamás las diría en voz alta porque no me siento orgullosa de ellas. Algunas otras sí que las compartía en diferentes sitios, pero he puesto aún más límites porque no sé, ahora veo algunas cosas más duras u ofensivas de lo que las veía antes así que he pensado que no todo vale y que sí que el humor tiene un límite. Hay determinadas cosas que es mejor que sólo se queden en nuestra mente y que ahí  no les hace daño a nadie.
-Me alegra poder decir que soy mucho más paciente con las personas en general porque siempre he tenido muy poca paciencia pero sin embargo tenía demasiada con personas que eran importantes para mí, ahora ya he equilibrado un poco la balanza y estoy orgullosa del cambio.
-Ya no soy tan dura conmigo misma. Soy de esas personas que cometen un error y están torturándose por él el resto de su vida. Aunque sea algo "normal" o no demasiado grave y mucha gente lo haya hecho. Por poner un ejemplo, si yo contesto de manera borde a alguien que no lo merece sólo porque he tenido un mal día estaré pensando en ello y en lo mala persona que soy el resto de mi vida. A pesar de haber pedido perdón, no hacerlo más y que la otra persona no lo haya tenido en cuenta. Cambiar esto cuesta, pero todo lo que he hecho mal últimamente, una vez enmendado el error o habiendo aprendido la lección ya lo he desterrado de mis pensamientos y de momento ha ido bien.
-Soy más lista, sé muchas más cosas y no en el sentido "académico", que también, si no en general. Digamos que sé más de la vida, es inevitable aprender con los años y sí, soy más lista que antes sin duda.
-Ya no sólo importa la intención con la que lo haga o que tenga razón, soy menos egoísta en ese sentido. Aunque piense que tengo razón y mi intención no sea hacer daño no es motivo suficiente para hacerlo o decirlo si sé que probablemente alguien se sienta mal por ello. Creo que es lo que más me ha costado ver y entender, por ello estoy tan orgullosa de poder decirlo. Me recuerda a una frase de la película de Wonder Cuando puedas elegir entre tener razón y ser amable, elige ser amable.
-Ya no huyo de las personas. A ver, estoy suena un poco exagerado, pero es que estos últimos meses/años había desarrollado una ansiedad social y no era capaz de salir de casa por miedo a encontrarme a conocidos, y de ninguna manera quedaba con nadie con quién no tuviese mucha confianza (vamos, que sólo salía con marido y familia). Hace poco me dije que esto no podía seguir así y que por mucho que sufriese al principio iba a cambiarlo. Y ahora tengo una agenda incluso llena de citas con amigos y conocidos. Resulta que no estaba sola, era yo la que siempre ponía excusas para no ver a nadie.

Por supuesto antes no era todo "malo". Esto siempre sí me ha enorgullecido y me gustaría seguir conservándolo.
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-Soy muy amable con las personas de primeras. Sin importar quiénes sean, si te acabo de conocer seré amable contigo.
-Nunca he hecho nada con el fin de hace daño a otra persona de manera gratuita. No entiendo la maldad.
-Siempre he sido supercrítica con todo, con todos y conmigo. Aunque como ya dije ya no soy tan dura. Pero es algo que me encanta porque me motiva a mejorar y aprender y me estimula. Nunca he soportado que a la gente todo le parezca bien.
-Me encanta ayudar a otras personas y compartir. Desde una tontería como hacerles un favor pequeño hasta dar todo de mí y ayudar en todo lo que pueda desinteresadamente.
-Me gusta la manera de amar que tengo. Amo de verdad a muy pocas personas, pero a las que sí: amigos, familia o lo que sean siento que las amo de una manera muy pura y sana, de esa forma que sientes que nunca nada podría hacer que eso cambie. No sé como explicarlo, pero bueno, yo me entiendo.
-Soy muy realista. No me considero ni pesimista ni positiva. Me gusta tener los pies en la tierra y aunque tengo muchas ilusiones, sueños y fantasías en mi mente sé diferenciar aquellas cosas posibles de las imposibles sin perder la ilusión y las ganas de soñar. Para mí es el equilibrio perfecto.
-Me alegra nunca haber cambiado algo que me gustase sólo por las opiniones de la gente. He sido rara en muchas cosas: forma de ser, forma de pensar, forma de vestir, forma de vivir, gustos etc y lo he llevado con más o menos orgullo pero nunca lo he cambiado por nadie.
-En mis prioridades vitales siempre ha estado la salud, y ahora tengo claro que es lo que más me importa.
-Soy muy agradecida. No sé si llego a expresar todo el agradecimiento que siento. Pero cuando alguien hace algo por mí, es majo conmigo o me demuestra que me quiere siento una enorme gratitud.
-Me encanta aprender y mejorar. Sobre todo como persona pero también sobre muchas otras cosas.

¿Vosotros qué siempre sí y que ya no?

jueves, 30 de noviembre de 2017

Tener la mente abierta.

¿Consideráis que tenéis la mente abierta? Yo siempre he pensado que sí, incluso cuando no la tenía tanto.

 Resulta que es algo que me parece muy importante para poder mejorar. Desde pequeña me ha importado mucho ser buena persona, sentirme orgullosa de cómo soy... no sé bien el por qué aunque tengo mis sospechas, pero ese es otro tema. El caso es que entre mis propósitos y metas personales siempre estaba el ser mejor persona: más buena, más sabia, más tolerante, más solidaria, más amable con la gente... ya sabéis, todas aquellas cualidades que yo consideraba mejorables. Siempre he estado bastante orgullosa de cómo era, porque a pesar de saber que hacía algunas cosas mal y que tenía muchas que mejorar pues sabía ver lo positivo y en general me tenía en alta estima. El caso es que voy aprendiendo, últimamente mucho más, estos dos últimos años he aprendido muchísimo y he cambiado en mi forma de ver algunas cosas. Lo normal sería sentirme mejor por haber mejorado, y sin embargo aunque no debería (porque todos hemos hecho cosas mal) arrastraba cierto sentimiento de culpa.

 No dejaba de pensar en el pasado y eso nunca es bueno. Cada día aprendo más sobre el feminismo, sobre el maltrato animal, sobre la solidaridad, sobre el acoso, sobre el racismo, sobre la ecología... Internet nos brinda la posibilidad de aprender y sobre todo de comunicarnos y leer los pensamientos de personas corrientes y contrastar información. Me parece una herramienta tan increíble y valiosa... Desde luego no sería quién soy si no existiesen las redes sociales.

Imagen random gratuita necesaria para hacer la lectura más amena (habrá varias).
Sin embargo una parte de mi mente en vez de centrarse en el ahora no hacía más que tener pensamientos tóxicos sobre cómo de tonta o de equivocada estaba en el pasado. Yo también he dicho o he pensado que una tía era una fresca por salir mucho de fiesta o ser una ligona y también he visto bullying en directo y no he hecho nada, también he pensado que primero los de aquí sin darme cuenta de lo racista que era ese pensamiento, he tenido comentarios muy cuñados y casposos que ahora me horrorizan. Amo los animales, no soporto el maltrato animal, es algo que me supera y cuando era pequeña aplasté a una mariquita a propósito (me torturo mucho con esto aunque a algunas personas les de la risa). Yo también leía la Cuore y me reía, y criticaba los cuerpos de las famosas. ¡Qué lamentable!, en serio. No entiendo y condeno totalmente el acoso pero sin darme cuenta yo también participaba en ello, aunque fuese de manera indirecta y estuviese superconvencida de que no lo era. No sabéis la de veces que he dicho todo lo que pensaba simplemente porque creía que tenía todo el derecho de expresar mi opinión sobre algo o alguien aunque eso pudiese ofender. He criticado la hipocresía cuando en realidad todos somos hipócritas. A menudo no entendía que las personas no se comportasen de la forma que yo lo hacía o no entendía que no todo el mundo ve las cosas de la misma manera. También he sido de las que pensaban que el cambio climático era una farsa, sí, fue hace mucho, pero el caso es que yo también fui de esas. Y no era capaz de entender que las prioridades cambian de una persona a otra y eso nos hace ver todo diferente y actuar de manera diferente a cada uno de nosotros. Esto es lo primero que se me ocurre pero hay más fijo.

Siempre había creído que pensar algo y decirlo era lo mismo, que los que lo pensaban pero no lo decían eran igual de "culpables" que los que tenían la "valentía" de verbalizarlo. Ahora no puedo estar más en desacuerdo con ello, creo que lo importante no es lo que pensamos, sino cómo decidimos actuar. Si una persona mata a otra pero en realidad había pensado en hacerla feliz y vivir una vida a su lado, eso no le hace menos culpable, porque lo importante es cómo decidió actuar y eso es lo que le convierte en mala persona. Pues resulta que al revés también, y yo nunca lo había pensado. Puedes pensar algo feo, (muchas veces ni si quiera somos dueños de lo que pensamos o de lo que se nos viene a la cabeza) pero lo que nos diferencia es cómo decidimos actuar al respecto, que puede ser acorde al pensamiento o bien acorde a cómo eres o quieres ser. Y esto último no es ser una hipócrita porque lo estás pensando aunque no lo digas (que era lo que yo pensaba hasta no hace tanto, en realidad) es simplemente decidir qué tipo de persona eres, en nuestra cabeza solo estamos nosotros, lo que nos hace ser de una manera u otra es cómo actuamos. En general yo siempre solía ser muy directa y sincera con la gente, decir lo que pensaba sin muchos pelos en la lengua, los justos para no ser una borde desagradable. Pensaba que esa "sinceridad" era algo positivo (en realidad lo es hasta cierto punto) y que podía soltar cualquier cosa porque de todas formas era lo que pensaba y para mí era igual de malo pensarlo que decirlo.

Imagen random gratuita para hacer la lectura más amena.
Esto último es lo más reciente que he aprendido gracias a una charla (en internet, como no) con una total desconocida. Discutiendo del tema me hizo ver algo muy simple que yo no veía entonces, que en realidad cada persona puede decidir cómo quiere ser, lo que eres en realidad es lo que haces y no lo que se te pasa por la cabeza. Por eso os hablo de lo importante de tener la mente abierta y de estar siempre receptivos a escuchar y a pensar que quizás estamos equivocados en algo. Yo lo estaba en todo lo que os he contado y seguramente ahora lo esté en muchas otras cosas que descubriré más adelante. Esto también nos ayuda a ser más tolerantes con el resto de personas. Cuando veo a alguien actuando o diciendo cosas que ahora me parecen barbaridades y me darían ganas de darles un sillazo en la cara (comentarios sin darse cuenta machistas, racistas, cuñados, por ejemplo) pienso en que son personas que quizá aun no se han dado cuenta de lo que dicen realmente. Por eso la importancia de educar y concienciar desde el respeto y sin atacar. Tener la mente abierta te ayuda a ser una versión mucho mejor de ti mismo pero también te enseña mucha tolerancia porque puedes verte reflejado de alguna manera en esas personas y no todo el mundo entra en razón y abre los ojos con la misma facilidad.

 Todo el tiempo hablo de cosas más light, por supuesto. De momento sigo teniendo tolerancia cero con violadores, asesinos, homófobos, maltratadores de animales o niños etc Y no es algo que tenga mucho interés en cambiar, la verdad. No me siento capaz de ser amistosa y respetar a un torero, por ejemplo. Esos casos tan graves siempre los voy a condenar.


Monstruo espagueti también siente lo mismo.

¿Vosotros tenéis este tipo de reflexiones/(rayadas máximas)?
Hablando con una amiga de esto me dijo que es algo normal (lo de cambiar de opinión y de forma de ser con respecto al pasado etc) pero que le doy una importancia tremenda y demasiadas vueltas a algo simple que a todos les ocurre y ya, y que no pasa nada.
 Marido, que me conoce bien, me dice que soy muy crítica, sobre todo conmigo misma, que a otra gente la exculpo por cosas mucho más tremendas y las considero buenas personas y que yo si me equivoco en una tontería, pido perdón, cambio y aun así tengo diez años de remordimientos por no ser perfecta, y que el 99% de las veces que estoy comiéndome la cabeza es por mi propia mente y pensamientos. Es un poco exagerado, pero creo en esencia es cierto.
Algo que siempre me propongo es no darle vueltas a las cosas, al menos no más de las necesarias y sobre todo no rayarme por algo que no tiene importancia, perdonarme a mí misma por ser imperfecta y equivocarme a veces. Esto es algo que tengo pendiente desde hace muchos años, pero cada vez es más urgente que le ponga remedio (igual que adelgazar y comer más sano). Quizá sea mi propósito principal de 2018.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

La tacita de Chip, Stranger things y el calendario de adviento.

Hay un nuevo señor en Correos que es majísimo, ahora da la casualidad de que siempre me toca él y además de ser superamable, me llama por mi nombre y me dice lo bonitas que son las cartas y paquetes que envío. Al terminar me dice que tenga un buen día y la sonrisa de oreja a oreja que me deja es épica. Qué poco cuesta ser amable y majo cuando trabajas de cara al público y qué poco se hace. Siempre que he trabajado como dependienta he procurado dejar cualquier otro pensamiento sobre mi vida fuera y concentrarme en tratar bien a la gente, eso me hace sentir muy orgullosa.

¿Habéis conseguido la tacita de Chip? Yo había conseguido solo la que sacó Carrefour (que también es mona), pero todos sabemos que la buena es la de Primark. Cuando ya había perdido la esperanza la pude conseguir, y desde luego ahora que tengo ambas para comparar no hay color. La de Primark es mucho más bonita. Y la de Disney comparada con estas es bastante feilla, pobre. Tengo sentimientos encontrados porque, a ver, La bella y la bestia es mi peli favorita de Disney y como es obvio me encantaría tener todos los objetos bonitos relacionados con ella. La taza es un must y si encima solo cuesta cinco euros más aun. Pero estoy tan cansada de verla en todas las cuentas de instagram (además en fotos no muy bonitas) que le había cogido un poco de manía porque cuando pensaba en ella ya no se me viene a la mente la peli, sino a mujeres locas peleándose por ellas para luego subir una foto cutre, oscura y borrosa a instagram. Pero bueno, pasará la moda y las que la tenemos tendremos en nuestras manos un objeto de coleccionista precioso XD

De izq a der: Primark, Disneyworld, Carrefour
Estoy harta de no hablar más sobre la ansiedad. Puede que sea un tema que no le interese a mucha gente pero siento que lo necesito. Llevo muchísimos años sufriéndola en silencio y no sé por qué pero ahora necesito contar como siento cada vez que lo siento así. Para mí y también porque creo que es importante que las personas que la tienen no se sufren solas y que el resto se acerque un poco más a comprender lo que sienten las personas que la padecen. He estado mal, voy por temporadas o por días. Llevo meses sin ataques de pánico, eso es un auténtico logro porque es algo que espero no tener que vivir nunca más en la vida y algo que aspiro a olvidar para siempre. Sobre tener ansiedad en sí pienso que la tengo controlada aunque nunca es del todo así. De repente llega un día y estás en la mierda más absoluta, te da pereza despertar, levantarte, ir al baño, vestirte, hablar, vivir... Pero luego me paso dos o tres semanas super animada y sin rastro de ella. A estas alturas la verdad es que me conformo, al final te acostumbras a ella y aunque me gustaría no tenerla siento que no se va a ir nunca en la vida y si solo la siento eventualmente y pudiendo controlarla... ni tan mal.

Pero no quiero contar solo cosas tristes, que entre la ansiedad y el paso del tiempo parece esto un post de desahogo sin más y no quiero que sea así. Yo estoy emocionada por la Navidad, es cierto que este año se han pasado un poco (he visto adornos de Navidad mezclados con los de Halloween en pleno octubre, eso no puede ser). Pero una vez empieza noviembre para mí comienza la pre-Navidad y a mí me chifla. Este año he pensado en hacer algo diferente y es que quiero prepararle a marido los regalos de Navidad y de Reyes en un calendario de adviento. Que cada día tenga que abrir una bolsita y entre todos los dulces y detallitos de cada día encontrarse sus regalos "importantes". A él no le importan mucho las fechas así que creo que le encantará recibir los regalitos de forma repentina y sin esperárselo antes de tiempo.
 Yo no soy igual, soy muy niña pequeña y tengo que levantarme temprano a mirar bajo el árbol el día veinticinco.

Imagen promo de la segunda temporada.

Y por último no me pienso ir sin comentar Stranger things, menudo serión, soy muy fan. Si no la habéis visto estáis perdiendo el tiempo. Me gusta porque me parece muy entrañable que sea sobre un grupo de niños viviendo aventuras en los ochenta, recuerda a Los goonies, E.T etc Es entretenida, engancha mucho, vas a enamorarte de sus personajes y estéticamente es preciosa. Tiene la nostalgia como baza a su favor, porque siendo realistas no creo que tuviese éxito de haber estado ambientada en la época actual.
 Mis personajes favoritos son Hopper, Steve y por supuesto Dustin. También me gusta nuestra querida Eleven, aunque no me ha gustado tanto en esta temporada. Y no voy a decir nada más.
Por cierto, os recuerdo que estoy subiendo videos a YouTube, he hecho uno sobre el Bullet journal, explicando como funciona este sistema de organización. LINK.