martes, 29 de mayo de 2018

Vivir un duelo.

Siempre que imaginaba lo que sería perder a un ser querido se me encogía el corazón. Pensaba que sería horrible porque probablemente estaría días en la cama llorando sin hacer nada. Ahora que lo he vivido me doy cuenta de que es mucho peor, porque en realidad tienes que seguir haciendo lo mismo que antes a pesar de que nada es igual.
 Tener que seguir levantándote por las mañanas, ventilando la casa, trabajando, ir a hacer recados, la compra, cocinar... todo eso tan normal se convierte en una empinada cuesta. Incluso el simple hecho de respirar te parece una falta de respeto. Estos días he visto como el mundo seguía como si nada y me daba rabia, solo me apetecía gritarle a la gente que parase de una vez, que le diesen al pausa. ¿No os dais cuenta de que ha pasado algo muy grave?
 La lección que me llevo es que lo horrible no es tirarse en la cama y aislarte del mundo, eso es lo sencillo, lo natural... Lo que realmente duele es ver como tienes que hacer las mismas cosas de siempre y ver que a tu alrededor todo sigue igual, el pánico cuando descubres en lo insignificantes que somos todos en el mundo.

 Como ya habréis imaginado nunca había vivido un duelo. Estos días he tenido infinidad de pensamientos, supongo que todos lógicos y comprensibles. Normales en estos casos...
 He sentido que era un sueño, que no era real, como si solo fuese una mala racha y que en unos días todo volvería a ser como siempre. He sentido rabia e ira, me he enfadado con el universo pensando en lo injusta que es la vida y que eso del karma es una bazofia y que es mentira que lo que recibes es lo que das. También he sentido la tristeza y melancolía de pensar que pobrecito, que aun le quedaba más del doble de lo que ha vivido por delante y que no había nadie que mereciese menos morir que él. También he sentido la culpabilidad. ¡Ahhh! Somos unos egoístas pero esto es lo más doloroso. Sentir que es culpa mía, que quizá si hubiese actuado de otra forma podría haberlo evitado, que ojalá pudiese volver atrás en el tiempo, que nunca me lo voy a poder perdonar. Soy una persona que de por sí se castiga mucho por cualquier error (sea mi culpa o no) así que esta parte me está atormentando de verdad. También he comprendido la necesidad de las personas de creer en algo. Soy atea, no creo en ningún dios ni religión, pero ante esto de verdad que he sentido la necesidad de pensar que ojalá haya algo porque me niego a pensar que algo tan bonito pueda desaparecer sin más del mundo, es como una forma de autoconsuelo. Pensar que ahora descansa, es feliz en algún tipo de paraíso o similar es un bálsamo que nos hace la pérdida menos dolorosa, de modo que soy capaz de entender al cien por cien la necesidad de creer en algo más allá de lo puramente terrenal.

 Ahora estoy en una fase en la que aun no puedo hablar del tema sin romper a llorar, pero ya no me atormento con malos pensamientos de ira ni rabia. Intento pensar en recuerdos y buenos momentos a su lado, no obstante es duro también, tengo videos y fotos para no olvidar nunca pero estos últimos días me está entrando el pánico a olvidar su olor o la sensación de tocarle. Aun lo recuerdo y pienso en ello a diario pero tengo auténtico pavor al paso del tiempo, a descubrirme un día sin ser capaz de recordar eso, cual era su olor exacto y la sensación al acariciarlo. En esta fase me encuentro. No sé cuales serán las siguientes ni cuantas habrá. También tengo la sensación de que es algo que no voy a superar nunca, que simplemente aprenderé a hacer vida normal con ello.

Lo que más me ha chocado de vivir por primera vez un duelo es que imaginaba que todo sería un auténtico drama, como en las películas, con una música triste de fondo y pasando días llorando en una cama sin casi poder respirar. Pero es aun peor, todo sigue igual, al resto del mundo le es indiferente y tú tienes que seguir como si nada viviendo, esa es la auténtica pesadilla.


lunes, 2 de abril de 2018

Real food, piercings, Harry Potter the exhibition y la tarta más rica del mundo.

Febrero duró poco, pero fue tan intenso que aun no puedo asimilar que ya haya terminado, y eso que estamos ya en abril (marzo ni me enteré, lo siento). Empezó superbién porque nos fuimos de escapada a París, de estos vuelos que consigues muy baratitos. Lo cierto es que fue un viaje cien por cien lowcost. Visitamos algunos lugares que en nuestra primera visita no tuvimos tiempo de ver, por ejemplo Disneyland. Sobra decir que fueron cuatro días increíbles.

Pero ese no fue mi único viaje este mes, tuvimos que irnos a Madrid un día así, sin esperarlo. Así que aprovechamos y nos quedamos una nochecita para aprovechar a pasear por la ciudad, comer rico y visitar la expo de Harry Potter. Me decepcionó un poquito (bastante), después de haber visto los estudios en Londres y visitar la zona de Harry Potter en Universal todo te parece poca cosa, pero realmente eran cuatro objetos y trajes. No obstante, como cualquier fan lo disfruté igualmente.

Foto promocional robada de aquí.
Estuve pensando en hacerme un piercing. Tengo un problema y es que los piercings me dan muchísimo miedo, los tatuajes nada, pero los piercings me duelen muchísimo y además mi cuerpo siempre los rechaza. Sólo llevo el del ombligo (y es el segundo que me puse, porque me empeñé) y dos extras en las orejas (además de los típicos que les suelen poner a las niñas de bebés). Uno que tuve en la nariz lo tuve que quitar y la verdad es que no me gustan en más sitios salvo el septum y más en las orejas. Me gustan las orejas con muchos pendientes y me gustaría hacerme uno en el cartílago, pero sólo de pensarlo me mareo. Sé que me lo terminaré haciendo pero de momento estoy en la fase de miedo.

Me estoy poniendo cada vez más seria con lo de comer comida natural y pasar de los ultraprocesados. Si os interesa la alimentación saludable os recomiendo fervientemente el grupo de Facebook Realfooding. Aprendo un montón en él. Empecé con este estilo en noviembre, me sorprendí de lo bien que lo llevaba (y eso que sólo lo hacía de lunes a viernes), en diciembre fue un poco locura, en enero volví otra vez de lunes a viernes, en febrero intenté hacerlo pero con tanto viaje me descontrolo y me cuesta volver, pero ya tengo de nuevo las pilas. Mi objetivo es conseguir llevar este tipo de alimentación de manera lo más regular posible (aunque el fin de semana siempre me apetezca salir a comer alguna cosa tipo pizza fuera). De hecho he hecho un video enseñando mi compra básica semanal, espero que os guste.


Como os decía al principio febrero fue muy intenso, no sólo por los viajes sino porque andamos pendiente de que nos confirmen algo que si sale bien puede cambiar totalmente nuestras vidas y estamos deseando salir de dudas. Procuro no emocionarme ni adelantar acontecimientos porque puede que finalmente no sea, pero no puedo evitarlo y tengo un nudo en la garganta por la espera de la noticia. Espero que la próxima vez que escriba lo haga para contar algo muy grande y bueno.

Me siento mucho más segura, siento que poco a poco voy siendo cada vez más la que era antes. Me refiero al tema de la ansiedad social, os prometo que llegó un punto en el que no me atrevía a salir sola de casa más allá de las zonas cercanas a mi casa que frecuento. Por suerte me planté y decidí ir dando pequeños pasitos y los astros se alinearon para que una amiga de la infancia quisiera quedar conmigo después de años sin vernos y una nueva instamiga me propusiese conocernos y tomar un café. Es cierto que mi primer pensamiento fue poner excusas y quedarme bajo la manta en mi cama, porque sentí pavor. Por suerte decidí dar el paso y quedamos. Sobra decir que por supuesto fue genial y lo pasamos bien. Creo que es de lo que más orgullosa estoy de todas las cosas que he hecho últimamente, porque lo mío me ha costado.
Una tarta banoffee con pinta similar a la que yo probé.
El día de mi cumpleaños (que fue en diciembre) descubrí mi nueva tarta favorita de todos los tiempos. Es difícil, soy golosa y casi todas las tartas me suelen gustar. Prefiero las de galletas, fresas, queso y chocolate por lo general, pero mi favorita resulta que es de plátano. Supera la tarta de bizcocho, fresas y nata casera, supera la tarta de queso de mi madre, supera cualquier carrot cake y red velvet (incluso las de mi boda) y supera cualquier exquisita tarta de chocolate que haya probado. Es de un pequeño bar de Candás llamado El patio de mima, y es una tarta refrigerada que tiene una base de galleta, una capa de plátano y caramelo y otra capa más de algo que debe de ser queso/nata. Sueño con ese sabor, en serio. Es una tarta banoffe y me gusta tanto que incluso me estoy planteando recrearla en casa (tiene que ser grave para que yo quiera cocinar algo).

viernes, 9 de marzo de 2018

Las influencers y "la sororidad".

Estoy emocionada por lo ocurrido ayer en la huelga feminista, confieso que se me han saltado hasta las lágrimas de la emoción viendo a tantas mujeres unidas en contra del machismo, de la brecha salarial, del acoso sexual por parte de los hombres, de los roles de género etc. La sororidad que he visto en RRSS de mujeres apoyando a otras mujeres ofreciéndoles su ayuda desinteresada y apoyo en una situación de vulnerabilidad machista fue increíble y estoy superorgullosa de que cada vez sean más las mujeres que no se callan frente a los abusos machistas.

 Pero hoy quería hablar de un tema que me da muchísima pena y es el de muchas influencers, que han aprovechado la excusa del feminismo, del día de la mujer y de la "sororidad" para quejarse de las críticas de sus haters (féminas, por supuesto). Se han escudado en el feminismo y en el 8M para dar el mensaje de que las mujeres somos muy malas entre nosotras y de que basta ya de criticarnos, que tenemos que apoyarnos. ¡Qué mensaje tan horrible me parece! No sé ni por dónde empezar. Intentaré explicar por qué me parece un mensaje equivocado por puntos para ordenar las propias ideas que me han venido a la mente al ver este tipo de reivindicaciones.

-El día 8M y la huelga feminista es para luchar contra el machismo. Que una influencer reciba críticas o mensajes desagradables no es por machismo, es porque como cualquier persona famosa tiene haters y recibe críticas. Si en su mayoría son mensajes de mujeres será porque su público mayoritario son mujeres, es de pura lógica. Con lo cual no tiene nada que ver con el machismo.

-La gran mayoría se han centrado en esto, sobre todo y han pasado de lo demás. Han aprovechado para defenderse de sus haters en vez de apoyar la lucha feminista contra el machismo, que es de lo que se trata. He visto a pocas quejarse de lo realmente importante, de la brecha salarial, los roles de género, el acoso sexual y la violencia machista y muchas quejándose de que recibe mensajes de otras mujeres criticando su pelo o que no les gusta su contenido (cosa que no tiene que ver con el machismo ni con la lucha feminista, como ya he dicho). Me parece insultante y ofensivo, este punto, de verdad. Porque es que además sin darse cuenta ellas mismas están siendo machistas con su mensaje implícito de que somos muy malas entre nosotras y nos encanta criticar a otras mujeres. Está bien que se defiendan de personas irrespetuosas que las insultan, por supuesto que sí. Pero no asociándolo a la lucha feminista porque no tiene que ver.

-Sororidad, esa gran palabra que muchas influencers deben de creer que significa que tenemos que ser amigas todas y llevarnos fenomenal entre nosotras sólo por el hecho de ser mujeres. No. Tú, como cualquier persona me puedes caer mal, puedo tener una opinión negativa de ti y de tu actitud, puede no gustarme tu trabajo, lo que haces o como eres. Y no por ello no estoy siendo feminista. La sororidad se trata de que las mujeres nos apoyemos entre nosotras en contra del machismo. No que tengas que parecerme genial tú y todo lo que haces sólo por el hecho de ser mujer.

-En resumen, sabemos que para muchas influencers lo único que importa es que sólo les lleguen mensajes bonitos, que todo lo que hagan sea alabado y que su trabajo no reciba ni una sola opinión negativa. Pero salid de vuestra burbuja, eso no es machismo. No utilicéis el movimiento feminista que lucha por cosas muy importantes como que dejen de aparecer mujeres asesinadas por hombres para quejaros por cosas tan absurdas como que a Fulanita no le gusta el maquillaje que has subido hoy. De los haters y personas irrespetuosas que os insultan o acosan podéis quejaros en otro momento sin necesidad de hacerle sombra a la lucha feminista y  por lo que realmente lucha.

Para terminar una reflexión. Yo como mujer nunca he sentido miedo de otra mujer. Habrá otras chicas que se han portado mal conmigo o yo con ellas, habré discutido más con chicas que con chicos, pero porque me relaciono mayoritariamente con ellas. Pero jamás me han hecho de menos por el mero hecho de ser mujer, ni me han acosado sexualmente, ni me he sentido amenazada o intimidada ni me ha dado pavor cruzarme con una mujer por la noche. Ni tampoco suelen aparecer muertas mujeres a manos de otras mujeres por el simple hecho de ser mujeres.